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Neuromarketing: si quieres encontrar la felicidad, deja de comprarla

La felicidad que nos venden se basa en consumir objetos

o ideas que activen nuestros sistemas de recompensa,

pero ni la felicidad se trata de una búsqueda externa

ni puede ser un estado continuo en nuestra existencia.

Está claro que la búsqueda de la felicidad se ha convertido en todo un lema de marketing

y en un gran nicho de negocio, pero queda por preguntarse si esta campaña masiva ha

supuesto que de verdad seamos más felices, o que simplemente nos sintamos más ansiosos

por serlo. Porque, ¿realmente necesitamos ser felices todo el tiempo?

La ciencia no lo tiene tan claro. Tal y como reflexionaba Rafael Euba, profesor de psiquiatría

de la tercera edad en el King’s College London en The Conversation, “incluso cuando se

satisfagan todas nuestras necesidades materiales y biológicas, un estado de felicidad sostenida

seguirá siendo un objetivo teórico y difícil de alcanzar”. La razón es que no estamos preparados

biológicamente para ello. “Estamos diseñados principalmente para sobrevivir y reproducirnos,

como cualquier otra criatura en el mundo natural. La naturaleza desaconseja un estado

de satisfacción porque bajaría la guardia contra posibles amenazas a nuestra supervivencia”,

argumenta a grandes rasgos el experto.

 

Como ejemplo para entender esta idea, también matiza que hay expertos que opinan que la depresión

no se ha eliminado en el proceso evolutivo, ya que “la depresión como adaptación juega un papel

útil en tiempos de adversidad”. Hasta películas infantiles como Inside Out ya nos mostraban que

no se puede solo sentir alegría, sino que otras emociones, como la tristeza, también son claves

en nuestra vida.

Una cuestión neurológica

La pregunta que cabe hacerse es qué se entiende por felicidad desde un punto de vista

científico, para entender si es posible o no vivir eternamente en ese estado de gracia.

Especialmente si nos creemos todo lo que nos dicen los anuncios de la tele. Según

Victor Campos, jefe del área de neurociencias del Hospital Vithas Xanit Internacional

(Benalmádena), es obvio que “casi todos hemos experimentado sensaciones de felicidad

puntal de forma más o menos frecuente”. Esta sensación responde a lo que neurológicamente

se conoce como “circuitos de recompensa”, siendo los más conocidos

“acúmulos de neuronas en la profundidad del cerebro denominados ganglios basales

y las conexiones que usan el neurotrasmisor dopamina”, todo esto unido “al resto de

los sensores del cuerpo humano que pueden matizar las sensaciones de placer, bienestar o felicidad”.

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